dissabte, 19 de maig de 2012

A dos centímetros de ti.

Ese preciso momento. Los dos tirados en la cama, sin saber exactamente qué hacer ni qué decir. Tu cabeza solo piensa en el amor que te desprende aquel tipo que está a dos centímetros de ti. Aquél que ahora mismo está mirando el techo de aquella oscura habitación y  que, por su cara, no sabes lo que puede estar pensando. Sonríe y te mira. Te mira fijamente a los ojos hasta absorbirte la mirada, y es entonces cuando de repente te ves allí, en sus ojos de un color miel oscuro. Tu reflejo se ve con cara de circunstancia, allí encerrado y ya sin poder pero también sin querer salir. Sientes un cosquilleo por el que serías capaz de hacer una huelga de hambre durante toda tu vida con tal de que éste no se acabara. Te sientes feliz, eres feliz! Y allí es cuando todas esas extrañas e intensas sensaciones salen de ti susurrándole al oído: Te quiero. 

dilluns, 14 de maig de 2012

¿Quién si no?


Porque al fin y al cabo él ha sido el que me cogió de la mano para sacarme de toda esa mierda de gente. Él ha sido el que me ha hecho olvidar todos aquellos que no han valido la pena, pero también los que no la valdrán. Él ha sido aquel príncipe que besa a la princesa casi moribunda y que la hace despertar con tan solo rozar sus labios una sola vez. Él ha sido el que me ha apartado del mundo y me ha hecho completamente suya, siempre respetando mis libertades y mis derechos. ¿Lo ha sido? ¡Lo es!  Es él, ¿quién si no? El que ha podido hacerme sentir verdaderamente lo que es el amor, o al menos el que me ha hecho sentir cómo se puede dar el máximo amor, hasta ahora. Que cuando te sientes realmente sola, sabes que solo al marcar su número de teléfono lo tendrás a tu lado al cabo de 15 minutos. Que cuando ya no puedes más y lloras, sabes que él hará cualquier cosa para hacerte reír como nadie lo hace. Porque te sientes viva cuando estás con él, él es diferente a los demás… y eso no se dice siempre. Sería capaz de matar monstruos por ti, de recorrer el mundo en bicicleta o de subirte a una nube y enseñarte como se ven de pequeñas las cosas, desde arriba. Porque cuando estás con él todo lo demás es pequeño, pequeño... casi inexistente.